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sábado, 20 de abril de 2013

POHNPEI EL SECRETO 3

POHNPEI   EL SECRETO 3


CONSTRUCTORES SOLARES

En anterior capitulo estabamos hablando de los constructores solares, sus enseñanzas y la anguila .

Dado este somero repaso, debemos regresar ya a los personajes clave precisamente de los
primeros tiempos de esta historia, los mágicos constructores, sacerdotes y hermanos Olosipe y Olosaupa,
que habían decidido erigir un santuario de adoración a la anguila sagrada, para regresar a su origen celeste
una vez finalizada su misión.Siendo la anguila sagrada a la que se referían un protector del mar y de la tierra, el santuario debía erigirse en un lugar que fuera a la vez mar y tierra. Para ello había que buscar un lugar en el mar suficientemente cercano a la costa como para permitir una construcción sólida.». [Consta generalmente con el nombre de Nanisonsap, si bien también aquí (al igual que en el caso del nombre original de Pohnpei) quiero pasar directamente a su nombre correcto, tal y como me lo facilitó por ejemplo la máxima eminencia en lingüística de la isla cual es el ya citado Damián Sohl, por cuanto además solamente así el santuario recupera su sentido a través de su nombre primitivo de Nanisounsap, con el significativo significado (valga la redundancia) de «lugar del rey del Sol».] «Olosipe y Olosaupa estimaron oportuno edificar el santuario en el mar cerca de la costa. Así lo construyeron cerca de Sokehs. Pero no resultó ser un buen lugar, debido a que frente a Sokehs sopla un viento fuerte y existen importantes rompientes, que continuamente producen el vuelco de las canoas. Pensaron entonces buscar otro enclave pequeño más adecuado. Se trasladaron para ello fuera de Net, para construir allí un sagrado Nanisounsap. Pero tampoco este lugar era el adecuado, ya que su constitución era similar a la de las costas de Sokehs. Así, pues, se trasladaron a la costa de Net y erigieron allí un santuario tribal. Le dieron el nombre de la tribu de Net. Después de lo cual continuaron hacia Uh, para volver a intentar aquí su propósito. Pero tampoco aquí las condiciones eran las adecuadas para construir en el agua. Así regresaron aquí igualmente a tierra y construyeron su santuario y le dieron el nombre de la tribu de Uh. Luego prosiguieron hacia el Sur hasta llegar a Matolenim, que en aquella época se llamaba Sau nalan». (El significado de Sau nalan es, una vez más, el Sol). «Cuando llegaron a Sau nalan, construyeron aquí el santuario del Nanisounsap, puesto que aquí el lugar era apropiado, el agua adecuada y el oleaje suave».

Al ir recorriendo la costa en busca de un lugar
adecuado para la construcción del Nanisounsap, se decidieron por el actual enclave de Nan Matol, puesto
que en aquel lugar preciso observaron luces extrañas en el mar.Por otra parte al elegir los sacerdotes constructores el cuarto enclave como definitivo, volvemos a conectar con la clave cuatro ya comentada anteriormente. De acuerdo también con la versión esotérica, debajo de Nan Matol yace Kanimeiso, la «ciudad de nadie». Por ende, cabe comentar aquí que todo el simbolismo de la construcción
del santuario apunta hacia el feudo de los reyes del Sol: Nan Tauas, la construcción principal del conjunto,
se halla en el vértice oriental (hacia donde sale el Sol) de Nanisounsap (el lugar del rey del Sol), erigido a su
vez en el extremo oriental de Sau nalan (el Sol), que a su vez constituye el flanco oriental de la isla de
Pohnpei.] «Así, pues, erigieron todos los santuarios en Sau nalan y ambos jóvenes trabajaron a placer, ya
que todo se podía construir en el agua al igual que en tierra. Permanecieron pues en este lugar y realizaron
un tremendo trabajo. Ambos erigirieron numerosas y enormes construcciones. Con las sagradas
construcciones erigidas en Sokehs construyeron Nan Tauas y todas las islas. No se movieron de Sau nalan y
llamaron a las sagradas construcciones de Sokehs, de modo que todas las piedras acudieron volando por sí
mismas, y con ellas ambos edificaron todas las construcciones. Les dieron el nombre de la tribu de
Matolenim y las convirtieron en residencia de la misma. Erigieron muchas construcciones y las consagraron
todas. No hubo un solo lugar al que no le dieran un nombre sagrado. La tribu recibió el nombre de
Matolenim. Ambos jóvenes estaban dotados de un extraordinario poder mágico, ya que convocaron a todas
las piedras para que vinieran por sí solas y formaran las imponentes construcciones. Olosipe y Olosaupa
llamaron a las piedras que estaban en Sokehs. Éstas oyeron su llamada mágicos y acudieron volando junto a
los dos hermanos. Por procedimientos mágicos, los dos hermanos ordenaron a cada uno de los grandes
bloques de piedra que ocupara su sitio correspondiente en las construcciones. Tal es la forma en que se
construyó Nan Matol».Conviene insistir una vez más en que exactamente este corte y transporte de enormes bloques de piedra es lo que los katchinas —seres que dominaban el secreto del vuelo— enseñaron a los antepasados de los indios hopi, que por su parte afirman proceder del Pacífico. Y ya vimos, en la narración de la canoa de piedra que la gente celeste les robó a los pohnpeyanos, que la humanidad de aquella época, era distinta a nosotros, puesto que ellos conocían el secreto de transformar la piedra y de ejecutar trabajos difíciles en la misma.
En lo que a los indios hopi y su relación posible con el área geográfica de Pohnpei atañe, procede aportar aún un muy importante dato lingüístico. Vimos que en la relación solar de todo el simbolismo construccional y de emplazamiento del santuario del rey del Sol Nanisounsap, el edificio principal, Nan Tauas, ocupaba el vértice más oriental, o sea dirigido al Sol naciente. Pues bien, Tauas —o Tawas, en la grafía inglesa, que también aplican ingleses y alemanes para el nombre Nan Tawas— significa en lenguaje hopi exactamente esto mismo: Sol.

Una nueva anotación para esoteristas surge ahora en relación con la habilidad de Olosipe y Olosaupa, de los cuales cuenta la tradición pohnpeyana que movían piedras con la magia de su voz. Pues también Orfeo, el cantor integrante —como jefe de maniobras, operador mágico y por tanto sacerdote (al igual que lo eran los constructores de Nan Matol)—

«Cierto día, Sou matau en Takaiu quiso regresar a casa. Koton le dijo entonces que se tumbara sobre una larga viga de piedra. Así lo hizo, agarrándose fuertemente a la misma. Después de lo cual Koton le dio un fuerte empujón a la viga de piedra, la cual salió volando como un pájaro, hasta tomar tierra en el pequeño lugar de Nan sau iso. De esta forma Sou matau en Takaiu regresó a Pohnpei».


  EL REY  SOL


Olosipe y Olosaupa, constructores, magos y sacerdotes, son pues —como acabamos de ver— los
fundadores de la enigmática ciudad de Nan Matol. Rememoremos en dos pinceladas la historia inicial de la
isla: primero llega la canoa con las nueve parejas y se asienta una de ellas sobre la roca sagrada que emerge
de las olas del gran mar, con cuya toma de contacto nace el misterio central de Salapwuk. Muchísimo
tiempo más tarde aparecen los dos mencionados constructores para traer una civilización y fundar el
santuario del Sol: Nanisounsap, que toma cuerpo en la ciudad de Nan Matol.
Sin embargo, Olosipe y Olosaupa vienen con otro encargo: el de instaurar un primer gobierno global
para los habitantes de la isla. Gobierno totalitario personificado en el rey-Sol: el Sau Telur.

Rey, Sol y Tierra: eso es lo que simboliza el Sau Telur, en una sutil combinación. Padre y madre en
uno. Sau tiene el doble significado que apunta por un lado hacia el jefe (rey), y por otro hacia el Sol. En
cuanto al otro elemento, hay que remontarse nuevamente al laberinto de Creta. ¿Cuál es el imán para la
Tierra?: el Sol. ¿Cuál es el imán para la Obra, para el ser humano?: la Tierra. Bien. El imán simbolizado en
el hilo de Ariadna se metamorfoseaba en una tela de araña plasmada en el laberinto. La dependencia estelar
cósmica —al igual que lo indica la ya mencionada cruz cíclica de Hendaya— se transforma en otra escala
en la dependencia actual del ser humano del planeta que habita, la Tierra. Estamos hablando en términos de
la gaya ciencia, del conocimiento del plan reservado para el ser humano sobre este cuerpo, Gea, la Tierra.
La tela de araña se metamorfosea en Gea, que se identifica con Tellus, la Tierra Madre, la que alberga y
genera todas las fuerzas telúricas. El verbo griego tellw (tello) indica nacimiento: la obra terminada. ¿Y
qué representaba esta telúrica y magnética tela de araña simbolizada en el diseño del laberinto de Creta para
los indios hopi, tan vinculados al área del Pacífico, y que vimos ya que usaban idéntico diseño?:
representaba para ellos a la madre Tierra. Para muchos, el Pacífico es además la tierra-madre del ser
humano.Existen pocos datos realmente sobre estos gobernantes, los Sau Telur.

«Igualmente algunos Sau Telur acostumbraban comer hombres y fueron grandes tiranos; y cuando
un Sau Telur deseaba comer a un hombre, le ordenaba a éste que acudiera urgentemente. En los tiempos de
los Sau Telur, los hombres no comían pájaros ni grandes peces, ya que si lo hacían el Sau Telur enfurecía y
los mataba. E incluso si alguien enganchaba algún piojo en su propia cabeza, no lo debía tirar ni comer,
para que el Sau Telur no montara en cólera por no habérselo llevado a él. El Sau Telur tiranizaba a toda
Pohnpei. Y hubo muchos Sau Telur en tiempos antiguos; fueron diecisiete.
Olosipe y Olosaupa y su creación, la ciudad de Nan Matol —santuario solar con el nombre de Nanisounsap y lugar de culto a la anguila sagrada— y el gobierno de los Sau Telur, dejaron una honda huella en la memoria popular pohnpeyana. Hasta el punto de que aún hoy en día los nativos no se atreven a dormir o a pasar la noche en las ruinas de la enigmática ciudad, ya que la consideran el feudo de los Sau Telur y de sus acólitos, que hoy moran en ella en forma de espíritus o fantasmas que se vengan de su derrota a manos de Iso Kalakal con la muerte de quien ose utilizar por morada su territorio. El territorio de los reyes del Sol.
Dado que la historia de Pohnpei sufre un cambio radical con la llegada de este nuevo personaje
singular, Iso Kalakal,«Iso Kalakal no tuvo padre humano. Nan Tsapue descendió un día del cielo y se dirigió a Pan Katera. Allí cometió adulterio con la mujer del Sau Telur. Se encontraron y bañaron en un arroyo de Sauiso llamado Tsapuetakai. Cierto día la mujer se dirigió al arroyo para coger agua. Allí se le apareció Nan
Tsapue. Cohabitó con ella allí mismo. Y ambos quebraron la calabaza de agua del Sau Telur. Entonces el
miedo se apoderó de la mujer. Por lo cual Nan Tsapue cogió una cuerda, un selap, y la trenzó alrededor de
la calabaza; a esto se le llama likin mauk» («hermoso por fuera») «y con ello la calabaza volvió a estar bien.
La mujer se fue a casa del Sau Telur y Nan Tsapue regresó al cielo. De esta forma Nan Tsapue persiguió
habitualmente a la mujer. Pero Sau Telur lo descubrió. Lo atrapó y lo encerró en una cabaña en una isla.
Allí tuvo que quedarse hasta que se puso el Sol. Entonces Isobau se lo llevó de Sauiso, lo desató y lo dejó
en un banco de arena conocido por Pik en Nan Tsapue. Aquí se quedó. Apareció entonces un caracol
marino sobre el que se montó. El caracol se sumergió en el agua. Al advertirlo, Isobau se hizo con un
pendiente de concha que usó como vehículo y pronunció la fórmula mágica de sorekentak. Con ello, el
pendiente de concha se transformó en un lucio. Éste recogió a Nan Tsapue y lo transportó hasta Kusaie. Al
tomar tierra sólo había en Kusaie una mujer de la tribu de los Tip en pan mei. Preguntó si era la única mujer. Puesto que era muy anciana. Pidió a la mujer que le diera un limón. Cuando la mujer se iba, le dijo
que pariría a un niño. La mujer le contestó que era demasiado anciana. Entonces Nan Tsapue la salpicó con
el jugo del limón, de forma que tuvo que tragarlo. Un escalofrío recorrió el cuerpo de la mujer y quedó
encinta. Dio a luz a un niño.
En primer lugar Iso Kalakal, el que vino para revolucionar el gobierno de Pohnpei al sustituir el totalitarismo de los Sau Telur, instituido por los emisarios del Sol Olosipe y Olosaupa, por un sistema de reinos paralelos que en un total de cinco se reparten el gobierno de la isla, es —al igual que los dos hermanos citados— alguien no originario de Pohnpei, sino procedente de un cruce de razas entre seres bajados del cielo y el ser
humano. En cuanto a su nacimiento —e insisto en que de momento únicamente en cuanto a su nacimiento
—, Iso Kalakal es asimilable a Buda y a Jesús. Y que nadie se rasgue las vestiduras: estoy hablando de la
similitud que existe entre las historias que nos han sido legadas de estos tres nacimientos. Sabido es —en
cuanto al nacimiento de Jesús— que María era virgen en el momento del alumbramiento, y que una
concepción normal humana tenía que haber coincidido con el momento en que José se hallaba ausente de
casa.
Sí quiero subrayar la circunstancia recién citada de la preparación del fenómeno durante por lo menos dos generaciones.
Efectivamente, ya la madre María, Ana, concibió a su hija sin intervención de padre humano. Casada con un hombre llamado Joaquín, de la tribu de Judá, seguían sin tener hijos al cabo de veinte años de
matrimonio. Avergonzado por ello, Joaquín se marchó lejos, a la montaña. Allí recibe al cabo de los años a un emisario celeste que —según consta en el apócrifo Evangelio de la natividad de María— le comunica
que sus súplicas han sido escuchadas y que —como confirma el también apócrifo Evangelio del Pseudo-
Mateo— su mujer Ana ha concebido en su seno a una hija durante su ausencia y estancia en las montañas.
Que, por lo tanto, haga el favor de regresar a casa, que las cosas no están tan mal porque su mujer —estéril
y de avanzada edad ya— parirá a una niña de la cual él no es el padre: «La hallarás encinta, porque Dios ha
suscitado progenitura en ella». Igualmente Luk e lan, una vez descendido del cielo y llegado a Kusaie —en
la narración de Iso Kalakal— suscita progenitura sin contacto carnal en la anciana Li pan mai. Y también en
segunda generación de intervención milagrosa de seres celestes, por cuanto el propio Luk e lan ya había
sido concebido al cohabitar el celeste Nan Tsapue con su mujer humana, según vimos en la primera versión
de la narración, corregida en cuanto a la identidad del extraño fecundador de la anciana Li pan mai por el
texto de la versión esotérica aportado luego. Otro detalle que relaciona a la narración pohnpeyana con el
conocimiento contenido en los textos bíblicos —sean ortodoxos o apócrifos— es el de la
extraordinariamente avanzada edad de la madre elegida para la milagrosa concepción. Acabamos de leer que Li pan mai era ya muy anciana cuando Luk e lan la roció con el jugo fecundador del limón. Pues bien, en el pasaje bíblico referido a la fecundación milagrosa de Ana, la madre de María, el emisario celeste que le comunica la buena nueva al desconsolado Joaquín allá en las montañas, y ante la turbación de éste, le aclara: «Cuando Dios cierra una matriz, lo hace para abrirla después de una manera más admirable, y para que se sepa que lo que nace así no es fruto de la pasión».

También Buda, por otra parte, nace sin fecundador humano. Así, unos quinientos años antes
de que la contactada y predestinada María se esmerara en Palestina en conservar su virginidad, una tocaya
suya, Maya, formulaba en las estribaciones del Himalaya idéntico voto de castidad, habiendo conseguido
que su marido no la obligara a cumplir los deberes conyugales, al igual que sucediera con José y María. De
acuerdo con las leyendas que los biógrafos del futuro Buda aducen, su esencia espiritual había alcanzado tal
madurez que ya no necesitaba de la fecundacón paterna para tomar carne en el vientre de una mujer. Al
avanzar la gestación de Maya, su cuerpo se hizo transparente y el bebé era claramente visible en su seno.
Quiero subrayar que Iso Kalakal se enteró de la historia de Luk e lan y de lo que éste había hecho con su madre, «mientras se hallaba en el vientre de su madre». Por lo demás, dejar señalado que si Maya dio a luz a Buda en el momento en que alarga su mano para asir una rama de un árbol, bajo el cual estaba descansando, la madre de Iso Kalakal se llamaba Li pan mai, lo que como ya dije significa «mujer bajo el árbol de la fruta del pan».
Vaya una historia que se repite en otros lugares del mundo.Seguimos hablando del secreto en un proximo capitulo.

viernes, 19 de abril de 2013

POHNPEI EL SECRETO 2


POHNPEI   EL SECRETO 2

Como comentaba en " Pohnpei el secreto" las conexiones entre los fundadores de Pohnpei y su posterior llegada a Sud-America,despues empezaron a poblar toda America y las tradiciones de los indios Hopi.Además de lo que afirma el ingeniero de la NASA con referencia a los indios hopi, que él sí estudió en profundidad, podemos corroborar algunas de sus constataciones observando las costumbres de sus inmediatos vecinos, los indios zuñí y pueblos, que junto con los hopi forman el grupo de pueblos
agricultores de la actual Arizona. Así, por ejemplo, los zuñí, cuyos templos son cámaras ceremoniales subterráneas,conservan el culto de la serpiente emplumada como deidad celeste (circunstancia que se repite
relativamente en la tradición pohnpeyana en la figura de la anguila sagrada), lo que indica el origen
mexicano de ciertos elementos de su religión (dedico bastante tinta a Quetzalcóatl —Kukulkán, Gucumatz
—, que fue serpiente emplumada y voladora.Los mismos zuñí rinden culto igualmente a los katchinas, para ellos mensajeros o intermediarios entre las deidades del cielo y el ser humano. Con lo cual se identifican prácticamente con los seres —emisarios, mensajeros— que en los textos bíblicos figuran bajo el concepto distorsionado de ángeles.Otro dato curioso es que este grupo de indios pueblos practican el arte de la pintura en seco, de arena o de polen, frente a sus altares, para las ceremonias religiosas. El origen de este arte es desconocido, pero es practicado igualmente en el Tíbet y entre algunas tribus de Australia. Tíbet, Australia, América. El coronel Churchward tal vez no iba tan desencaminado. En Asia central miran hacia el Este, hacia el Pacífico, al hablar de la patria original. En América hacen lo contrario, miran hacia el Oeste. O sea, igualmente hacia el Pacífico.Con ello desembocamos en el tema del supuesto continente hundido bajo las aguas del gran mar: Mu, Lemuria.
Captó la síntesis de la idea perfectamente el lingüista Damián G. Sohl, director de Educación del estado de Pohnpei, durante nuestra charla en su despacho del PICS High School en las afueras de Colonia. El nombre de la mujer que se convirtió en la primera madre de Pohnpei,Lemuetu, hace clara referencia a la supuesta  madre patria, Lemuria. Descabellado a primera vista, por cuanto el nombre de Lemuria viene por otro lado: hace referencia a los lemúridos, mamíferos del orden de los prosimios que viven en algunas regiones del Sur Asia, en Malasia. Para explicar su aparición en lugares tan distantes, separados entre sí por un gran océano,
P. L. Sclater argumentó a mediados del siglo pasado —en una deducción a mi modo de entender
absolutamente gratuita— que debía de haber existido en épocas remotas un continente en esta zona, que
comunicaba por tierra a esta familia de animales. Sería el continente por este motivo llamado Lemuria,
concepto que luego se confundiría con el de Mu o Ma, radical que ya enlaza mucho más claramente con el supuesto de un continente-madre originario de la raza humana, confundiéndose paulatinamente también los límites geográficos de este o estos supuestos continentes, desplazándose Lemuria de su ubicación índica hacia un ensanchamiento nororiental que englobaría la mayor parte del actual océano Pacífico.¿De dónde procede esta designación? Procede de la voz latina lémures, con que se identificaban en la antigua Roma a los espectros, a los espíritus de los difuntos. Fantasmas, sombras, duendes, y, por extensión, a los genios tenidos generalmente por maléficos. Se les dedicaba una fiesta llamada Lemuria —y aquí sí se establece una conexión, para llegar a la cual, la inteligencia cabalística (que trabaja siempre a escala paralela, y no directa) se sirvió de Sclater y de los prosimios citados, con lo cual la aludida gratuidad cobra razón de ser —, que no se celebraba en público, sino únicamente de forma privada, en el seno de cada familia, para honrar a sus muertos. La fiesta de la Lemuria se celebraba en los días 9, 11 y 13 de mayo, no permitiéndose
matrimonios en dichos días, en los que igualmente permanecían cerrados los templos. Eran días de
presencia negativa, que constituían la fiesta de los muertos más antigua de Roma. La lemuria empezaba en cada hogar levantándose el cabeza de familia a medianoche, descalzo y en paños menores y castañeteando los dedos para llamar a los fantasmas o espíritus de sus muertos. Inmediatamente después se purificaba y luego echaba habas negras detrás de sí, al tiempo que decía «por medio de estas habas nos comunicaremos yo y los míos». Luego volvía a purificarse haciendo sonar un vaso de bronce y pronunciando nueve veces la fórmula de conjuración «manes de la familia, salid».Al alejar a los espíritus repiqueteando sobre el vaso de bronce, el romano estaba haciendo lo mismo que hacen aún hoy en día los pohnpeyanos cuando repiquetean con piedras sobre la plancha de basalto para producir un concreto ritmo metálico con el cual alejan a los espíritus negativos para dar inicio a la ceremonia del sakau, que más adelante describiré. Por otra parte, la significación fúnebre del número nueve que figura en la invocación de la celebración de la lemuria romana —que vuelve a aflorar también en el sacrificio llamado novemdiale, con el cual finalizaba el período de los nueve días siguientes, período durante el cual la casa quedaba bajo el dominio de la muerte— aparece también en los antiguos códices mexicanos (mayas, aztecas y mixtecas), en los cuales el número nueve es el que corresponde a todo cuanto sucede en el submundo, y a los acontecimientos subterráneos. El nueve se erige en el delicado comodín cabalístico —lo vimos como símbolo del nacimiento— de la vida y de la muerte: al nacer morimos y nacemos al morir. Es el renacimiento permanente de las propias cenizas.
Esta dualidad está presente en la esencia de Pohnpei: siendo roca sagrada de la nueva tierra, se respira en toda su historia —y aún hoy— un intenso olor a muerte. Por ende, la sensibilidad religiosa de los habitantes de este santuario del supuesto continente desaparecido —Ma, Mu, Lemuria— gira en torno a la presencia y
actuación efectiva de los espíritus de los difuntos: espíritus, espectros y fantasmas de los antepasados
presiden la vida de los actuales habitantes de Pohnpei (¿enclave de Lemuria?). La lemuria está dedicada en
Roma a los espíritus de los difuntos: espíritus, espectros y fantasmas de los antepasados. Ambos ambientes
están presididos por la clave nueve.todo lo apuntado respecto a la araña. Se identificaba con el pulpo y éste guió a Lemuetu. La clave nueve aparecía con la misma indicación del submundo en los códices mexicanos. Y allí, en México, los mayas creían que en épocas remotas sus dioses descendieron del cielo por una telaraña. La araña está representada igualmente en los enigmáticos trazos plasmados sobre el suelo desértico de las llanuras de Nazca, en el Perú, a unos 400 km al sur de Lima, cuyo conjunto es apreciable únicamente desde el aire. También reaparece allí el diseño simplificado del laberinto de Creta —el de la araña— que igualmente conocían los indios hopi como simbolo de la madre tierra.Junto a ello,la representacion de un pro-simio con la cola exageradamente enrollada, característica de los lemúridos. Los hopi afirman proceder del sur de América  adonde llegaron procedentes del gran mar que se extiende al Occidente: el Pacífico. De allí afirman proceder igualmente los chimús que se asentaron aquí, en el Perú, en donde se hallan las llanuras de Nazca,
llegados a bordo de pequeñas naves y cuya cultura se confunde con determinados focos culturales mexicanos, lo que también sucedía con los indios hopi. Afirman éstos que nos hallamos en la cuarta Humanidad o mundo. Una característica distingue al lemúrido de Nazca, al igual que a una figura de un ser
indefinible también allí representado: presenta una mano normal, con cinco dedos, pero la otra con solamente cuatro dedos, expresamente distinta. Juntas,suman nueve.Sabia combinación, aquí, a partir de un error deliberado que se repite junto al esquema de la araña-pulpo tanto en Nazca, como en Pohnpei y en Rennes: en los feudos de los reyes del Sol. Así, en Pohnpei, la roca de Sapwalap presenta un petroglifo que reproduce la huella de un pie humano con solamente cuatro dedos. También aparece allí el petroglifo de un pulpo. Al tiempo que otra narración tradicional pohnpeyana apunta hacia la escisión del pulpo en dos series de tentáculos: de acuerdo con esta narración, la canoa inicial arriba a la roca indicada por el pulpo Letakika; la roca es tan alta que su punta llega hasta el cielo: allí se hallaba Tau Katau, que al observar que la canoa había encallado en la base de la roca, partió a ésta en ocho trozos, cuatro de los cuales ascendieron al cielo, mientras que los cuatro restantes salieron volando hacia el Oeste y cayeron al mar; mas la raíz de la roca se halla en Pohnpei: es la cabeza o el hogar del pulpo. El pulpo reaparece en figura que es a la vez araña en una losa sepulcral en Rennes —allí donde los iniciados buscan el oro, o sea el país en el que los rayos del Sol se encierran en un arca de oro—, exactamente debajo de la inscripción-divisa «et in Arcadia ego».
Estamos en el país del arca y del secreto solar. Estamos rozando nuevamente la leyenda de los argonautas
que fueron en busca del vellocino de oro.


LOS CONSTRUCTORES SOLARES


El significado arcaico original del nombre de la isla, Pohnpei, arranca de la misma narración de la búsqueda, hallazgo y colonización por parte de Lemuetu de aquella roca sagrada perdida en el inmenso mar: «sobre la roca», sería su traducción original. Los transmisores del conocimiento amplían el sentido del nombre Pohnpei en «sobre la roca sagrada», circunstancia que los misioneros aprovecharon para amoldar sus propios intereses al ancestro pohnpeyano, o a la inversa, que  tantoda,logrando que muchos de los nativos estén convencidos hoy en día de que Pohnpei significa «sobre el altar». El que en la roca original, o debajo de ella, se oculta un conocimiento que atañe a nuestro origen como raza.
Muchísimo tiempo después de la llegada de la primera canoa con las nueve parejas, una de las cuales se establece en la roca que les indicara el pulpo, hacen su aparición en la isla dos hermanos: Olosipe y
Olosaupa. (Y uno recuerda casi sin querer a Castor y Pólux, a Rómulo y Remo, y, más cerca de Pohnpei, en la India, a los asvins que cita el Yajurveda, aquellos dos físicos que eran gemelos y servían a los dioses
utilizando una máquina voladora). Con Olosipe y Olosaupa comienza el enigma de la ciudad de Nan Matol,
hoy en ruinas, la única ciudad antigua cuyas ruinas pueden visitarse hoy en día en el océano Pacífico,
edificada sobre más de noventa islotes artificiales. La única explicación que los nativos dan, o el único
recuerdo ancestral que ellos conservan, sobre la construcción de dicha ciudad, es el que refiere su origen a
la actuación, absolutamente mágica, de estos dos personajes, que en ocasiones aparecen mencionados
también por los nombres abreviados de Sipe y Saupa. Nadie sabe de dónde vinieron; únicamente está claro
que no habían nacido en la isla, sino que aparecieron de repente un buen día, en Sokehs, al norte de la isla.
Hasta su llegada, los nativos de Pohnpei vivieron en una absoluta ignorancia y en el más anodino primitivismo.
Olosipe y Olosaupa eran constructores, ingenieros, arquitectos extraordinariamente inteligentes y dotados de poderosos recursos mágicos. Esta descripción tradicional de los mismos, unida a su dominio del
transporte aéreo y a la ubicación marina de la ciudad que construyeron, estrechamente relacionada con las
leyendas que remiten a una ciudad situada debajo de la misma, ya sea bajo tierra o en el fondo marino,
vuelve a conectar a Pohnpei con tierras asiáticas —de donde proceden según muchos investigadores sus
habitantes— y con América, ya que las artes de ambos hermanos son las mismas que para los katchinas
recuerdan los indios hopi, que a su vez afirman proceder de aquí, del océano Pacífico. Así, la epopeya del
Mahábhárata nos habla con lujo de detalles de los arquitectos que poseían fabulosos recursos para la
construcción de aparatos volantes y de ciudades submarinas y subterráneas. También el otro poema indio, el
Ramayana, refiere la aplicación de extraordinarios recursos tecnológicos en una época en que en modo
alguno éstos podían identificarse con los conocimientos humanos. Los más antiguos testimonios literarios
indoarios, los vedas, refieren la existencia de una raza que hubo de buscar cobijo y refugio en cuevas
submarinas. En cuanto a los indios hopi hoy asentados en el estado americano de Arizona, ya vimos que
afirman que en su memoria tribal late el conocimiento de la existencia de unos seres a los que ellos llaman
katchinas, que en épocas remotas poseían artefactos voladores y enseñaron diversas habilidades a los
humanos, entre las cuales cabe destacar el corte y transporte de enormes bloques de piedra, y en relación
con ello, la construcción de túneles y de instalaciones subterráneas. Todo lo cual aplicaron a su vez los
hermanos Olosipe y Olosaupa en la olvidada isla de Pohnpei. Pero vayamos ya a conocer lo que éstos
fueron a hacer allí.Olosipe y Olosaupa fueron a la vez sacerdotes e ingenieros. Llegaron a Pohnpei para edificar allí un santuario consagrado a un protector de la tierra y del mar: la anguila, desde entonces el animal totémico por excelencia de Pohnpei; es el que es sagrado para todos y no únicamente venerado por algún grupo particular, como lo son los demás. Voy a extenderme un poco en esta figura de la anguila, por cuanto su adoración y su conexión celeste no es una exclusiva de Pohnpei. En este contexto debe tenerse presente que el pohnpeyano no adora a la anguila misma como animal, sino por lo que este animal representa: en su cuerpo habita el espíritu, la divinidad. La anguila es así un vehículo de la divinidad. En los confines del
océano Pacífico, al suroeste de Pohnpei, en el extremo noroeste del continente australiano, la cordillera de
Kimberley alberga unas notables pinturas rupestres que se destacan de todas las demás halladas en el quinto
continente. Son de figura antropomorfa, de notable tamaño, y presentan unos rostros blancos desprovistos
de boca. Sus cabezas están rodeadas por uno o dos semicírculos en forma de herradura, con finas líneas que irradia el círculo exterior. Los nativos llaman a estas figuras wandjina y afirman que son las únicas
representaciones rupestres no ejecutadas directamente por sus antepasados.El wandjina es, pues, un personaje divino que trae la prosperidad, sabe transformarse en serpiente y además ascender al cielo para ser visible ahí en forma de luz que se mueve a gran altura. Dios, fructificador, serpiente y cuerpo celeste. Al otro lado del Pacífico, allí adonde arribaron en su éxodo del gran mar los indios hopi, Quetzalcóatl, dios celeste de los toltecas y nahuas (identificado con Gucumatz por los quichés y con Kukulkán por los mayas), creadorde la civilización, quedaba simbolizado por una serpiente con plumas. Era un agente unificador del cosmos.
Quetzalcóatl trajo las semillas fructificadoras más ricas, como el maíz. Trajo también la escritura, el
calendario, las artes y las leyes morales, y... huyó por los aires, fue por el espacio de un lado a otro, se
consumió en las llamas del fuego divino y se convirtió en el planeta Venus. Allí quedó con el nombre
náhuatl de «la estrella que echa humo». Dios, fructificador, serpiente y cuerpo celeste. Al igual que lo
recuerdan los aborígenes australianos. Volvamos ahora a Pohnpei. ¿Qué es lo que instauran los hermanos
Olosipe y Olosaupa?: el culto a la anguila y la divinidad o el espíritu que ésta alberga en su interior.
Instauran además la civilización en la isla: hasta su llegada reinaba en sus moradores la más absoluta
ignorancia. Ellos construyen además la ciudad de Nan Matol y establecen el régimen de gobierno de los sautelurs para la isla de Pohnpei, como en seguida veremos. Y estos constructores de las islas artificiales de Nan Matol, de acuerdo con los relatos iniciáticos de los aborígenes, que hoy son muy difíciles de arrancarles, pero que eran casi de dominio público aún a principios del siglo pasado —tal y como lo documenta el testimonio del viajero Mr. Ong publicado en el Hobart Town Courier, y luego reproducido por el doctor Lhotsky en el New South Wales literary, political and commerciál Advertiser de Sidney en febrero de 1835—, estos constructores de Nan Matol, repito, viven hoy en el cielo.Se reproducen pues las
constantes de Australia y de Mesoamérica: función divina, instauración de una primera civilización u
ordenamiento, regreso y permanencia en las alturas. Todo ello unido, en Australia y en América, a la figura
de la serpiente, que pasa a ser adorada. ¿Y por qué en Pohnpei no aparece la figura de la serpiente,
cobrando todo su vigor, en su lugar, la de la anguila? Aparentemente, esto desconecta el recuerdo
ancestralmente transmitido de la isla, de los de América. Pero no es así: la anguila es el único animal que el
nativo pohnpeyano puede asimilar a la imagen de una serpiente. Por la sencilla razón de que en Pohnpei —
al igual que en Ibiza en el Mediterráneo— no existen serpientes. Tan sagrada es la imagen de la anguila
para el nativo, que ninguno de ellos consciente de su tradición osará jamás servirse de su carne como
alimento. La imagen de la anguila (= serpiente) está directamente relacionada en la memoria de los nativos
con la aparición del arte de la medicina y con el arte de resucitar muertos, arte inicialmente participado a los
humanos, para luego volverles a cegar este conocimiento por —posiblemente— haber hecho mal uso del
mismo.Diversas tribus siguen convencidas hoy en día en Pohnpei que su origen familiar se remonta a los
hijos humanos que tuvo allí una anguila nacida en el cielo. Éste es por ejemplo el origen familiar tradicional
de la tribu Lazialap.No en vano los Montsap, el grupo de nativos integrado por los jefes y sus consanguíneos, se consideran originariamente hijos del cielo y los jefes en concreto establecen una relación entre ellos y el Sol y la Luna.«En tiempos antiguos había un grupo de gentes que construían una canoa en un lugar llamado Eireka, en el reino de Net. Vaciaron la canoa. El árbol era muy alto y poseía una madera terriblemente dura.
Y todas las hachas de concha que pudieron habilitarse de los arrecifes que rodean Pohnpei fueron
empleadas en su tala. Mas el tronco se resistía a ser abatido; así decidieron hacerse con un hacha de concha
del arrecife de Kiti, la Ki en takopuel; ésta fue lo suficientemente potente y logró hacer caer al árbol. Pero
incluso una vez talado, su trabajo no había concluido aún. Faltaba todavía cortar la copa y la raíz. Cierto día
descendieron del cielo hombres equipados con poderes maravillosos. Se apoderaron de la canoa y se la
llevaron al cielo. Allí terminaron de construirla. Transcurrió mucho tiempo, hasta que un buen día Luk, que
gobierna a mucha gente, quiso pasearse con éstos en la canoa y abandonó el cielo. Así bajaron a tierra seis
de los habitantes del cielo. Se aproximaron a poca distancia de los hombres. Éstos se sorprendieron, ya que
la canoa estaba suspendida en el aire y no tocaba el agua».(Símil: «Y el arca voló por encima del agua»,rezan los textos siríacos apócrifos que hablan del arca de Noé.«No hablaron entre ellos una sola palabra ni subieron a bordo de la canoa. Raptaron a una mujer en Matolenim, la Limeitin Pelakap. Luego cogieron a un hombre llamado Saumanai. Así pues habían raptado a dos personas. Luego los llevaron a ambos al cielo. Los hombres terrestres no lograron ver a nadie, tampoco a la canoa ni nada. Ambas personas terrestres permanecieron así lejos de la Tierra. En tiempos antiguos algunas personas oraron a Luk, otras a Nan Tsapue, puesto que había muchos Luks. Pero el espíritu que salió con la caona del cielo se llamaba Luk en lan. Éste, en tiempos antiguos estaba dotado de las fuerzas más maravillosas; otro era Luk Nan Tsapue, y otro más se llamaba Luk Olopat. Y así eran estos espíritus: Luk en lan era inteligente, listo y dotado de grandes poderes maravillosos, más que Luk Nan Tsapue y Luk Olopat. La gente oraba siempre a Luk en lan, y no permanecían mucho tiempo en la Tierra, ya que Luk los reclamaba. En cuerpos transfigurados, radiantes, ascendieron hacia las alturas; eran muy apreciados, amables y simpáticos, y dotados igualmente de poderes maravillosos. Siempre fueron en todo momento buenos con los hombres terrestres». Esta descripción se acerca tremendamente a la que de los katchinas hacen todavía hoy en día los indios hopi norteamericanos, que —recuerdo una vez más— afirman proceder originalmente de tierras situadas en áreas del actual océano Pacífico.


Habíamos visto ya cómo Luk bajó cierto día del cielo acompañado de seres volantes, para robarles a
los humanos una canoa y secuestrar además a dos personas para llevárselas consigo a las alturas. Veamos,
pues, otro caso de rapto de humanos por parte de la raza voladora, incluyendo nuevamente la apropiación
por parte de éstos de una canoa que acababan de estrenar los entonces habitantes de la isla:
«Había una vez dos hombres, que vivían en Tapan en Matolenim. Cierto día se propusieron construir
una canoa. Pusieron manos a la obra y la construyeron de piedra. Cuando por fin estuvo terminada se
hicieron a la mar y bordearon con ella la isla. Uno de los hombres se llamaba Nan matau en Mor y el otro
Lap en Mor. Mientras ambos navegaban en su canoa, la gente del cielo los observaba y deseaban poseer la
canoa para ellos. Y dado que la gente del cielo era muy numerosa, les quitaron la canoa a los dos
constructores y se la llevaron al cielo. Los hombres de la Tierra ya no volvieron a ver a la canoa, puesto que
los del cielo se la quedaron. La raza de los hombres era en aquella época distinta, estaban más dotados, ya
que eran capaces de transformar la piedra y de efectuar trabajos muy difícies en la misma, pero esta gente
habilidosa ya no existe hoy en Pohnpei. Hoy ya no son como la gente de antes, son distintos, ya que
aquéllos poseían poderes mágicos y eran fuertes». Debo una vez más llamar la atención del lector sobre la
circunstancia de que exactamente esto —la manipulación fantástica de enormes bloques de piedra— es una
de las habilidades que los indios hopi, que afirman proceder de aquí, del Pacífico, dicen que los katchinas
(seres que dominaban el secreto del vuelo) les eneñaron a los humanos. Y ahora otro tipo de seres
voladores, éstos afincados en la Tierra, y comparables lejanamente con la imagen del mono Hanumat
descrito en el Ramayana hindú:

«Hubo en tiempos antiguos en Pohnpei un tipo de seres que se llamaban Lipeponuel. Tenían sus
moradas en las elevadas montañas, en lugares abruptos e idóneos para ellos para poder dominar el mar y
también para poder alzar el vuelo desde allí. Sus moradas eran muy profundas y oscuras, y los hombres no
se atrevían a entrar en ellas. Nuestros antepasados contaban que los Lipeponuel tenían el aspecto de seres
humanos, pero que su piel estaba cubierta de plumas, y que poseían una cola. Eran muy grandes. No tenían
alas, pero sí poseían un poder mágico que les permitía volar. Al volar, tenían el aspecto de un rayo,
surgiendo llamaradas de su boca y de su ano. Producían diversos ruidos y sonidos, pero cuando atacaban al
hombre para matarlo, hablaban como el hombre».

«Hubo una vez un hombre que llegó del occidente y se llamaba Kanekin Zapatan. Junto con él vino
mucha gente que sabían volar. Resulta que allí vivía un jefe que dominaba un territorio que estaba situado en las montañas en los alrededores de Kiti. El lugar se llamaba Meir, y el jefe Kerou'n Meir. Al arribar volando Kanekin Zapatan con su gente, éstos le robaron al jefe sus pertenencias y sobre todo sus muchos plátanos. Cuando llegó el jefe y lo vio, le preguntó a su gente y a su mujer: "¿Por qué estarán comiendo mis muchos plátanos?" Cierto día, el jefe acordó con sus hombres, que eran muy numerosos, que se dispondrían a vigilar quién consumía permanentemente los muchos plátanos. Y cuando volvió a aparecer volando Kanekin Zapatan con su gente y se abalanzaron sobre los plátanos, los hombres del jefe capturaron a Kanekin Zapatan. Luego lo llevaron a la casa. Allí le despojaron de las alas y del cabello. Ahora ya no era capaz de volar y tuvo que quedarse en aquel lugar. El jefe le dio a su hija por mujer. Ésta quedó embarazada poco antes de celebrarse una fiesta sagrada. Por motivo de la cual su gente, que también era numerosa, buscó a Kanekin Zapatan. Escucharon en todas las casas, hasta que percibieron su voz en la del jefe.
Entonces se le acercaron, y susurrando le explicaron a su señor que estaba a punto de celebrarse la sagrada
fiesta en el cielo. A lo que Kanekin Zapatan les contestó: "¿Qué puedo hacer, ahora que ya no puedo salir,
ya que no tengo mis alas ni mi cabello? Id pues y traedme mi cabello y mis alas". Entonces se fueron a casa
y regresaron aún el mismo día. Aparecieron volando y se posaron en una montaña cerca de Meir. Desde allí
lo llamaron. Cuando los oyó, salió rápidamente y corrió hacia ellos. Su mujer salió igualmente para
seguirle, mas él le dijo que regresaría. La mujer sin embargo comenzó a llorar y quiso quedarse junto a él.
Entonces llevó a la mujer consigo, y ambos llegaron a la montaña para reunirse con sus seguidores. Allí le
dieron una medicina, y recuperó su cabello y sus alas. Metió a la mujer en el cabello y alrededor de él ajustó
el nudo. Después todos juntos volaron hacia un lugar más alto. Allí observaron que la mujer estaba a punto
de dar a luz, y así el hombre descendió sobre Anipein, en donde halló a dos mujeres que allí vivían. La
mujer dio a luz y tuvo un niño. El hombre le dio el nombre de Luk. Y les dio a las dos mujeres el encargo
de criar y educar al niño, ya que ellos dos proseguirían viaje. Se trasladaron al cielo. Las dos mujeres se
llevaron al niño consigo y se fueron a Matolenim, en donde lo criaron. El niño poseía grandes artes
mágicas; realizó numerosos actos maravillosos para Sau Telur. Pero a las dos mujeres no les gustaba que
realizase pruebas mágicas, ya que éstas les daban miedo. Por ello el niño se encolerizó con las dos mujeres.
Y un buen día avivó el fuego considerablemente, de forma que se produjo una densa columna de humo,
después de lo cual tomó su tambor, se sentó encima de él y saltó en medio del humo, marchó volando y
llegó a un lugar llamado Nilanpa. Allí halló a toda la gente reunida celebrando una gran fiesta. Y cuando el
muchacho se dirigió a la multitud, les habló, tomó su tambor y se puso a redoblarlo acompañando a los
cantos, de modo que todos acabaron escuchando el tambor. Y tembló el lugar y todos los sepulcros y
quienes estaban enterrados en ellos. Se trasladó también al lugar que pertenecía a su padre y a su madre; se
quedó en el lugar llamado Nalanpaune. Y cuando apareció junto a su madre, ésta no se fijó en él, ya que no
sabía que su hijo ya había crecido tanto. El niño le preguntó a su madre: "¿Dónde está tu marido?" La mujer
contestó: "No está aquí". Entonces el muchacho le ordenó que marchara y le dijera a su marido que
acudiera. La mujer marchó y le dijo a su marido que acudiera para ver a un muchacho que se le había
presentado, pero al que no conocía. Hombre y mujer regresaron pues juntos. Al llegar no se inmutaron, ya
que no reconocieron al muchacho. Entonces éste se dirigió a ambos: "¿Por qué no decís nada?" A lo que
ellos contestaron: "Señor, no os conocemos". El muchacho les dijo pues: "¿Cómo es que no me reconocéis?
Si soy vuestro hijo; vosotros me engendrasteis en la Tierra". Ambos se sorprendieron mucho y abrazaron al
muchacho. Luego lloraron por haber estado tanto tiempo separados. Se quedó durante mucho tiempo con
ellos y luego regresó a la Tierra y se estableció en un lugar llamado Tsakirenlan, junto a la costa. Sabía
caminar sobre el mar y subió a tierra en una isla llamada Ros. Se dirigió entonces al Kerou'n Meir y su
mujer, se quedó durante mucho tiempo con ellos y pensó igualmente ir a visitar a las dos mujeres que le
habían criado desde pequeño. Para ello se desplazó a Matolenim, pero ambas habían muerto ya. Buscó sus
huesos y los reunió. Luego los enterró y volvió a ascender al cielo y no permaneció ya más en la Tierra.
Este hombre se llamaba Luk. En todo tiempo los pohnpeyanos lo apreciaron mucho, ya que desde pequeñito hasta que fue adulto realizó muchos actos milagrosos». El primer comentario que esta narración merece es el relativo al detalle de que Kanekin Zapatan era incapaz de volar sin sus alas ni —curioso detalle— su cabello. Leyendo el texto atentamente, se observa que las alas simbolizan un aparato de vuelo autónomo (individual: sus compañeros le van a buscar uno para él) y que el cabello es el único símil que los
observadores isleños hallaron para lo que parece ser algún tipo de escafandra. Ya que una vez que Kanekin
Zapatan se pone sus cabellos y dispone de su aparato volante, puede elevarse en el aire. La narración dice
literamente: «Metió a la mujer en el cabello y alrededor de él ajustó el nudo» —lo cual es una descripción
suficientemente gráfica. Luego, cuando Luk provoca una fuerte humareda para ascender en la misma sobre
su tambor hacia las alturas, pasaje confirmado en otra narración pohnpeyana (la narración de Nan ongelap,
la mujer en el cielo) en que se dice que «encendieron un gran fuego, y cuando el humo ascendió hacia el
cielo saltaron en medio de él con sus hijos, y el humo volvió a subirlos hacia el cielo», uno no puede dejar
de pensar en Centroamérica —enclave que repetidamente ha saltado a estas páginas relacionado con nuestra isla—. Quetzalcóatl (Gucumatz, Kukulkán), después de concluida su labor educativa en la Tierra, huyó por los aires, fue por el espacio de un lado a otro, se consumió en las llamas del «fuego divino» y se convirtió en el planeta Venus. Allí quedó con el nombre náhuatl de «la estrella que echa humo». Ruego al lector que asocie estas imágenes con las de cualquier lanzamiento tripulado por astronautas en nuestros días, explicado por un primitivo que no tenga nociones —ni la más remota— de la moderna tecnología. También en el ya citado poema indio del Ramayana aparecen imágenes parecidas. El detalle adicional de que a los hombres volantes les urge partir, por lo cual en un solo día regresan con los elementos de vuelo autónomo precisos para la huida de Kanekin Zapatan, parece convertir la fiesta celeste de que hablan en un alejamiento del lugar de una supuesta nave-madre a la que deben regresar de inmediato porque está próximo el momento de su partida de la isla. Una situación lejanamente parecida a aquella en que los emisarios voladores urgen en los textos bíblicos a Lot y su familia para que abandonen su hogar ante la inminente e inaplazable destrucción de Sodoma y Gomorra.Finalmente, es notable constatar que también Luk «sabía caminar sobre el mar». Hay milagros que se repiten sospechosamente.
Vemos que lo conexion de el Sur ,Norte,Este y Oeste del planeta es evidente.Ahi lo dejamos de momento hasta una nueva entrega.

jueves, 18 de abril de 2013

POHNPEI EL SECRETO

POHNPEI    EL SECRETO

Enclave situado en las Carolinas Orientales,en la Micronesia,existe una isla Pohnpei ( o Ponape)
debajo del cual se esconde una pagina secreta de la historia de la humanidad. Los iniciados de la hermandad de los " tsamoro" le dan a su isla justamente este nombre " sobre el secreto ".
Un lugar que le sigue ocultando al extraño gran parte,precisamente, de sus conocimientos secretos.

El único que ha trascendido más allá de sus límites,
sigue sin estar resuelto: frente a sus costas se asientan
las ruinas de la enigmática ciudad acuática de Nan
Madol, construida —nadie sabe cuándo ni por quién—
con gigantescos bloques de basalto sobre 91 islotes
artificiales. Invadida por la jungla y los manglares,
continúa siendo para los nativos una ciudad prohibida,
que —de acuerdo con su tradición— acecha con la
muerte a quien osa permanecer en ella después de la
caída del Sol.

En 1939 había aparecido en la Prensa alemana una
curiosa noticia: afirmaba ésta que submarinistas
japoneses habían efectuado inmersiones en la isla
carolina de Ponape (la antigua Pohnpei) y habían sacado
del lecho del mar trozos de platino. Pero no de alguna
formación natural recubierta de coral, sino de un tesoro
submarino.
Noticias posteriores afirmaban que en la costa oriental
de Pohnpei se hallaban diseminadas en una amplia área
misteriosas construcciones cubiertas por la jungla: un
sistema de canales, muros ciclópeos, ruinas de
fortificaciones, ruinas de palacios...

CIUDAD SUMERGIDA


Ya mucho antes de la primera gran guerra —explicaron
los nativos— buscadores de perlas y comerciantes
japoneses habían efectuado sondeos clandestinos en el
fondo del mar. Hasta que los submarinistas regresaron
con narraciones fabulosas: allí abajo se habían podido
pasear por calles en parte bien conservadas, si bien
recubiertas por moluscos, colonias de corales y otros
habitantes marinos, amén de algún que otro vestigio de
ruinas. Desconcertante había sido, según ellos, la visión
de numerosas bóvedas de piedra, columnas y monolitos.

Esta misteriosa ciudad submarina albergaba tesoros
concretos, debiéndose hallar en el centro de la misma
una especie de panteón de los nobles del lugar, cuyas
momias yacían allí. Pero aquí viene lo asombroso: cada
una de estas momias estaría encerrada en un sarcófago
de platino. Estos son los sarcófagos que —ya en época

de la dominación japonesa de la isla, o sea entre las dos
guerras mundiales— habrían localizado los
submarinistas nipones.
De acuerdo con estos testimonios, habrían ido
extrayendo platino del fondo marino hasta el momento
en que dos submarinistas ya no volvieron a emerger.
Desaparecieron sin dejar rastro, llevándose consigo su
moderno equipo de inmersión y de trabajo: jamás nadie
volvió a verlos.

 NAN MATOL


«En tiempos antiguos parece haber existido en Pohnpei una cultura altamente avanzada, tal y como lo
evidencian las misteriosas ruinas pétreas de Nan Matol en mi municipalidad familiar de Matolenim. En
aquellos tiempos hubo solamente un rey, algo similar a un faraón. El tamaño de los huesos enterrados en las
grandes cámaras de piedra muestra que fueron mucho más altos que los pohnpeyanos de hoy día».
La historia conocida de Pohnpei empieza asi :
 
   Nueve parejas —nueve hombres y nueve mujeres— erraban en una canoa por el ancho mar,buscando una tierra nueva en la que establecerse. En esto pensaban cuando se toparon con un pulpo hembra de nombre Letakika. Cuando éste les interrogó acerca de su camino, le respondieron que iban en busca de una nueva tierra, y le preguntaron a su vez si él podría ayudarles. El pulpo les indicó un lugar del océano en el que había una roca que surgía por encima de las olas. Y les dijo que fueran en busca de esta roca y comenzaran allí a edificar su país. Los nueve hombres y las nueve mujeres prosiguieron su camino y hallaron la roca. Sobre ella comenzaron a construir la isla. Luego, dejaron en ella a una pareja, un hombre y una mujer, mientras que el resto volvieron a marchar. El nombre del hombre que se quedó en la isla no tiene
importancia; no tenía nombre. Sí lo tenía el de la mujer: se llamaba Lemuetu. Lemuetu es la primera madre
de Pohnpei. Por ello los pohnpeyanos se asientan sobre un matriarcado. En su canoa, las nueve parejas
llevaban alimentos para comer y para plantar en la nueva tierra. Lemuetu y su compañero no tuvieron casa.
Estuvieron viviendo durante mucho tiempo sobre las rocas. Comieron alimentos no cocinados.
Posteriormente, alguien vino y les enseñó cómo había que encender fuego frotando dos palos. Después,
llegó otra persona que les mostró cómo se construía una vivienda. Y luego llegaron más gentes, del oeste,
del sur y del este. Y se fueron formando así con el tiempo los distintos clanes que habitaron la nueva isla,
que había sufrido una radical transformación.
Este escueto y a la vez completo relato iniciático sobré los orígenes de la roca primaria de Pohnpei,
es un compendio de conocimientos ocultos. Así, el nueve es —para las empresas de la raza humana— el
símbolo del nacimiento, el símbolo de lo nuevo, apoyado en la cabala lingüística de las voces nueve —
nuevo — nave — huevo (novem — novum — navis — ovum), que cobra todo su vigor en el gay saber de
los argotiers, en el argot de aquellos que construían la obra en el país del gallo, en la Galia: neuf — neuf —
nef — oeuf. En el relato pohnpeyano aparecen estos mismos elementos: la nave, tripulada por nueve parejas,para construir un país nuevo, lo cual significa un nacimiento, simbolizado por el huevo. Ahora bien, lascaracterísticas de la nave, con alimento y plantas para sembrar en el país nuevo, el hallazgo de una roca de tierra firme sobre la cual establecerse, la indicación de la cercanía de la nueva tierra por parte del pulpo, la equiparan a la nave-arca de Noé que navega igualmente en busca de la nueva tierra. Y en la misma cabala
lingüística de quienes construyen bajo el signo del gallo, Noé es la radical de Noélle, la natividad, el
nacimiento. Con lo que seguimos en la constante del nueve indicada en el relato primario de Pohnpei: en
nueve ciclos (meses) se forma (nace) el ser humano. Y —como no podía ser menos— cada nueve meses se
reunían en Salapwuk —en donde se conserva la roca original de la isla, la que sirvió para su nacimiento—
el principal lugar de culto de Pohnpei, todos los sacerdotes, para unas celebraciones a las cuales estaba
vedada la asistencia a todo extraño. Cada sacerdote aportaba, colgando de un palo, todo tipo de alimentos
(en recuerdo de los alimentos que portaba la canoa primera), desarrollándose las ceremonias en el más
severo secreto. Severo secreto en el lugar —la roca original— en el que el pulpo les indicó a las nueve
parejas que construyeran el nuevo país. Nueve navegantes y constructores. Pero es que resulta que
navegantes y constructores eran también los frimácons, descendientes herméticos de los argonautas, los
nautas o navegantes del arca (¿no acabamos de hablar del arca del nacimiento, el de Noé?¿No es la canoa
de las nueve parejas el arca que navega hacia un nuevo nacimiento, una nueva construcción?), aquellos que
fueron en busca del vellocino de oro, que Frixos había ofrecido a Aetes, hijo del Sol (¿no es Pohnpei un
país de los reyes del Sol?), después que el carnero Crisomalo, cuyo vellón era de oro, lo rescatara de la
muerte, Frixos llegó a Aea, país en donde «los rayos del Sol se encierran en una cámara de oro», o sea en
un arca de oro. Por otra parte, bajo el signo de este carnero, bajo el signo de Aries, vuelvo a recordar que se celebraba en Roma la festividad de las Cereales, en cuyas procesiones llevaban un huevo, que en este
contexto cabalístico acabamos de definir como símbolo del nacimiento (toda la conexión aérea —volante—
de estos simbolismos . Indico de paso una vez más que, en su raíz lingüística, los argonautas nos remiten a una familia cabalística que relaciona las raíces arg—, arq —, are—, arc, que nos llevan a palabras tan interesantes como el nombre mismo de la nave Argos de los argonautas (en el origen de Pohnpei hablamos de navegantes), la arquitectura (hablamos de constructores), lo arcano (hablamos del secreto en las tradiciones herméticas del inicio de la isla), el arca de Noé (hablamos de la canoa que busca una nueva tierra), arch (comienzo, origen, y estamos hablando del origen de la isla),etcétera.
Pero sigamos con la importancia del número nueve indicado en el número de tripulantes originales
de la canoa, que buscan un lugar en el que deben erigir la base sobre la que se construirá luego un santuario.
Insisto: nautas constructores. Pero acabo de decir que los descendientes herméticos de los argonautas, los
frimaçons, eran igualmente nautas y constructores. Más: constructores de santuarios también, al igual que
las nueve parejas. Así, los macons son los posaderos de la divinidad, y en su grado de Maestro se le cuenta
al recipiendario la leyenda o tradición de Hiram, en la cual se indica el origen de la hermandad. Resuelto
Salomón a edificar el Templo, aparece en escena Hiram, el arquitecto conocedor de los secretos de la
construcción del edificio sagrado. Y enlazamos con el nueve: al echarse de menos a Hiram, asesinado,
Salomón ordenó que nueve maestros lo buscasen. Nueve son también los maestros constructores de la
bóveda secreta. Los macons saben, además, que Henoch escondió el Nombre Indecible debajo de nueve
arcos, grabado en un delta o triángulo equilátero. Y saben que la figuración del campamento de los
Príncipes del Real Secreto, que esperan el momento oportuno para reedificar el templo, se realiza en una
sala alumbrada con 81 (9 × 9) luces, en la cual aparecen una serie de figuras geométricas concéntricas
encerradas en un polígono de nueve lados. Los nueve maestros que conectan al ser humano con mandatos
dictados por otros seres aparecen repetidamente a lo largo de la historia. Así, también en la versión siríaca
del texto apócrifo conocido por Evangelio árabe de la infancia, leemos —refiriéndose al viaje de los reyes magos—, que «al primer canto del gallo, abandonaron su país, con nueve hombres que les acompañaban, y se pusieron en marcha, guiados por la estrella». Otro relato menor de este tipo es aquel en que un apuesto guerrero que galopaba entre las nubes y que esgrimía un rayo por arma, guió a los nueve homes de paratge (caballeros) que respondieron al llamamiento del conde Borrell II con el fin de arrebatarles nuevamente la
ciudad de Barcelona a los árabes, que la habían conquistado. La misma narración la conocen desde los tiempos antiguos los habitantes de Pohnpei. Nueve hombres fuertes (nueve héroes) acuden en una canoa a Pohnpei para arrebatarles la ciudad de Nan Matol a los Sautelurs que la están gobernando. Y el total de guerreros que acuden a la orden de Iso Kalakal, en la canoa que ocupan los nueve héroes, es de 333 (tres veces tres, o sea nueve, una vez más).Sin duda, más de un lector estará pensando ya en estos momentos en una de las más controvertidas sociedades secretas: los Nueve Desconocidos. Saltaron a un conocimiento público mayoritario por la sospecha de que hubieran promovido la figura de Mao Tsé-tung, como líder de la
revolución cultural china, hacia un ascenso fulgurante inexplicable por cauces políticos normales. De
acuerdo con lo averiguable y publicable, la sociedad de los Nueve Desconocidos fue fundada por el rey
Ashoka, que expandió el budismo por gran parte de Asia.
Vayamos al pulpo, símbolo divino de abundancia de alimentación en Pohnpei, lo cual está directamente relacionado con los ritos secretos que cada nueve meses se celebraban en Salapwuk, tal y como ya lo mencioné al relacionar dichos ritos con los tripulantes de la canoa de los nueve, tan identificable con el arca bíblica de Noé. Pero resulta que los nueve —la constante nueve que impregna la historia iniciática del génesis de Pohnpei— se diluyen desde el primer momento en la figura del pulpo: ocho tentáculos actuantes regidos por un centro, la cabeza, que juntos completan todo el cuerpo del pulpo, que suma así (8+1) nueve elementos. Figura esotérica reforzada más tarde con la narración del viaje de los nueve valientes que acuden a Nan Matol en la canoa de los 333 (3 veces 3 = 9): son ocho héroes que acompañan a su jefe, Iso Kalakal = ocho tentáculos para una cabeza. El pulpo está igualmente representado en la enorme roca cubierta de petroglifos conocida por roca de Sapwalap, lugar que —como más adelante veremos— marca, cuando menos legendariamente, una entrada al subsuelo. Por otra parte, el detalle de que uno de los nueve elementos que viajan en la canoa original, se queda en la isla mientras que los otros ocho vuelven a partir, indica que uno de los tentáculos del pulpo se asienta sobre Pohnpei, detalle confirmado por la narración tradicional —recogida en versión algo distorsionada por ejemplo en la obrita Never and Always: Micronesian Stories of the Origins of Islands, Landmarks, and Customs (Nunca y siempre: historias micronesias de los orígenes de las islas, de los hitos y de las costumbres), trabajo de recopilación
efectuado por los alumnos del Community College of Micronesia— que afirma que Pohnpei es uno de los
hogares del pulpo. Pulpo que además fue, en su origen, un animal terrestre y no marino, que habitaba la
copa de un árbol, indicación sutil de su identidad con la araña, figura a su vez cabalística que marca la
dependencia estelar de la raza humana. Sepa, quien desee profundizar en este tema, que el grado 25 de la
hermandad masónica corresponde al del Caballero de la Serpiente de Bronce o de Airain (serpiente por lo
tanto metálica) La voz airain está emparentada con airagne (airañe). Y los alquimistas saben perfectamente que necesitan el hilo de Ariadna (Ariane es una forma de airagne, por metátesis de la i), si no quieren
extraviarse en los meandros de la Obra y verse incapaces de encontrar la salida. Retrocedamos a la
formación de esta palabra. Airw significa tomar, asir, arrastrar, atraer, de donde deriva airhn, lo que toma
ase, atrae. Airhn es, por lo tanto, el imán. En provenzal, el hierro se llama aran o irán: es Hiram, el divino
Aries, el arquitecto del Templo de Salomón (ya vimos su relación con la constante 9). Imán, en griego, es
Sidhroz. Y de esta voz deriva a su vez el latín sidus, sideris = estrella. Con lo que queda esquemáticamente
cerrado el ciclo cabalístico que identifica la dependencia estelar de la raza humana.Quedémonos con Ariadna, la araña que con su hilo ayudó a Teseo a vencer al minotauro, para terminar con el tributo de siete jóvenes y siete doncellas que cada nueve años debía pagar la ciudad de Atenas, de acuerdo con la narración mítica griega. Teseo fue, además, uno de los héroes que fueron en busca del vellocino de oro a bordo de la rápida y luminosa nave Argos —los argonautas de quienes ya hablamos en relación con la canoa que navegaba rumbo a Pohnpei—, nave que, dicho sea de paso, disponía de una tabla parlante que indicaba a sus tripulantes lo que debían hacer cuando éstos se veían perdidos, con lo cual cumplía una función similar a la que desempeñaban tanto el arca que portaban los seguidores de Moisés para comunicarse con Yahvé, como el cofre mediante el cual hablaban con Huitzilopochtli los aztecas, durante sus respectivos éxodos en pos de la tierra prometida, orientados por una nube inteligente los unos y por un águila sabia los otros. El minotauro vencido por el mencionado argonauta con ayuda de la araña habitaba el famoso laberinto de Creta (otra de las islas del pulpo en opinión de André Malby, a quien desde aquí agradezco tantos momentos de tanteo, de silencio y de comunicación, así como de incisiva búsqueda paralela). El esquema del diseño solar (el palacio de la doble hacha) de este laberinto se repite preocupantemente en monedas cretenses, en una cruz rúnica danesa, en un gran diseño sobre el suelo de la isla sueca de Gotland, en una pintura rupestre en Rocky Valley cerca de Tintagel Head, en el extremo suroeste de Inglaterra, en vasos etruscos, en una pintura rupestre en el conjunto de Valcamonica, en la vertiente italiana de los Alpes, cuya conexión extrahumana ya puede ser evidente,y en donde el diseño del laberinto aparece cerca del de una svástica (símbolo solar y galáctico), en el esgrafiado de la pared de una casa de Pompeya (cuyo antiguo nombre original es Pompei, lo que aprovecho para invitar a quien se vea capacitado, a establecer la conexión precisa entre esta Pompei volcánica y la volcánica Pohnpei, sin olvidarse de pasar por la India), y en el dibujo laberíntico que trazan los indios hopi norteamericanos. Para los indios hopi es el símbolo de la madre Tierra.
 Porque nuestra historia se ramifica y hay que saber recorrer el árbol rama por rama, sin perder de vista
nunca la totalidad de las ramas que se complementan, la totalidad del árbol del que estamos hablando.
Hemos recorrido parte de la rama del 9. Y parte de la rama del pulpo, o de la araña. Recorramos ahora la
rama de los indios hopi, a la que nos condujo el laberinto de la araña de Creta, que aparecía además en
Pohnpei. La rama de los indios hopi nos indicará que deberemos luego recorrer la de la mujer dejada en
Pohnpei, la primera madre de la isla: Lemuetu. Porque si para los hopi el símbolo laberíntico de Creta es el
de la madre Tierra, nos encontramos que en el relato iniciático del génesis de Pohnpei, los nueve elementos
tripulantes de la canoa primera dejan en la isla a una de las nueve parejas, el hombre de la cual es tan
insignificante que ni siquiera tiene nombre, mientras que todo el peso del inicio de la civilización en aquella
roca sagrada del gran mar recae en la mujer, que sí tiene nombre y es el pilar del que arranca el matriarcado
de la isla.Esta determinante, la de que su historia comienza con una mujer, a la que se suma la figura del
pulpo hembra que guía a los nueve hacia el país en el que vive, convierten a Pohnpei en términos esotéricos
en una sede de la madre Tierra, que será fecundada por los rayos del Sol. Los reyes del Sol la gobernarán.
¿Hablamos, al hablar de la madre Tierra, de la madre patria? Las tradiciones de los hopi así lo
parecen indicar, con lo cual refuerzan la opinión, entre otros, de Ernst Haeckel.
Los indios hopi viven hoy en una reserva en el estado norteamericano de Arizona, siendo su poblado principal Oreibi, el más antiguo lugar ininterrumpidamente habitado de Norteamérica.
Josef F. Blumrich, un ingeniero de la NASA, que al frente de su Oficina de Construcción de Proyectos
mereció en 1972 la medalla para Servicios Excepcionales de la citada agencia espacial, y que vive en
Laguna Beach en California, no lejos de la reserva de los hopi, mantiene desde el año 1971 una agradable
amistad con el anciano indio White Bear, el cual le ha venido narrando pacientemente a Blumrich los
recuerdos ancestrales de su pueblo que forman parte de su actual tradición viva. El ingeniero Blumrich
dispone hoy así de casi cincuenta horas de cintas grabadas con narraciones y explicaciones adicionales. De
estas narraciones nos interesa lo siguiente: De acuerdo con la tradición hopi, la historia de la Humanidad
está dividida en períodos que ellos llaman «mundos», los cuales están separados entre sí por terribles
catástrofes naturales. El primer mundo sucumbió por el fuego, el segundo por el hielo y el tercero por el
agua. Actualmente vivimos en el cuarto mundo. Y en total, la humanidad deberá recorrer siete.

No siendo comprobables históricamente los dos primeros mundos, el recuerdo ancestral de los hopi
se remonta a la época del tercer mundo, cuyo nombre era Kasskara. Éste era el nombre, en realidad, de un
inmenso continente situado en el actual emplazamiento del océano Pacífico. Pero Kasskara no era la única
tierra habitada. Existía también el «país del este». Y los habitantes de este país tenían el mismo origen que
los de Kasskara. Los habitantes de este otro país comenzaron a expandirse y a conquistar nuevas tierras,
atacando a Kasskara ante la oposición de ésta a dejarse dominar. Lo hicieron con armas potentísimas,
imposibles de describir. Tan sólo los elegidos, los seleccionados para ser salvados y sobrevivir en el mundo
siguiente, fueron reunidos bajo el «escudo». Los proyectiles enemigos reventaban en el aire, de modo que
los elegidos colocados bajo el escudo quedaban indemnes. Repentinamente, el «país del este» desapareció
por alguna causa desconocida bajo las aguas del océano y también Kasskara comenzó a hundirse
paulatinamente.En este momento, los katchinas ayudaron a los elegidos a trasladarse a nuevas tierras. Este hecho marcó el fin del tercer mundo y el comienzo del cuarto. Es preciso aclarar que, ya desde el primer mundo,los humanos estaban en relación con los katchinas, palabra que puede traducirse libremente por «venerables sabios». Se trataba de seres visibles, de figura humana, que nunca fueron tomados por dioses, sino solamente como seres de conocimientos y potencial superiores a los del ser humano. Eran capaces de
trasladarse por el aire a velocidades enormes, y de aterrizar en cualquier lugar. Dado que se trataba de seres
corpóreos, precisaban para estos desplazamientos artefactos voladores, «escudos voladores» —tal y como
los recuerdan también las crónicas romanas antiguas y las crónicas de Carlomagno, que recibían diversos nombres. White Bear describe estos artefactos: «Si de una calabaza cortas la parte inferior, obtendrás una corteza; lo mismo debe hacerse con la parte superior. Si luego se superponen ambas partes, se obtiene un cuerpo de forma de lenteja. Éste es básicamente el aspecto de un escudo volador».Hecha esta aclaración, regresemos al cambio de territorio de los antiguos habitantes de Kasskara ya que nos acercamos con ello al área geográfica en que se centra este libro. La población, de acuerdo con el recuerdo tradicional de los hopi, llegó a la nueva tierra por tres caminos diferentes. Los seleccionados para recorrerla, inspeccionarla y prepararla, fueron llevados allí a bordo de los escudos de los katchinas. El gran resto de la población tuvo que salvar la enorme distancia a bordo de barcas. Y cuenta la tradición que este viaje se efectuó a lo largo de un rosario de islas que, en dirección nordeste, se extendía hasta las tierras de la actual América del Sur.La nueva tierra recibió el nombre de Tautoma, que viene a significar «la tocada por el rayo».
Tautoma fue también el nombre de la primera ciudad que erigieron, a orillas de un gran lago. De acuerdo
con los conocimientos actuales, Tautoma se identificaría con Tiahuanaco, mientras que el lago corresponde
al Titicaca. Un cataclismo convulsionó a la ciudad, destruyéndola, motivo por el cual la población se fue
desperdigando por todo el continente. Durante un largo período los hombres se fueron repartiendo en
grupos y clanes por los dos subcontinentes. Algunos de estos clanes iban en compañía de los katchinas,
quienes a menudo intervinieron para ayudarlos.Los hopi formaban parte de aquellas tribus que emigraron en dirección norte, y recuerdan un período en el que atravesaron una calurosa selva y un período en el que se toparon con una «pared de hielo» que les impidió el avance hacia el Norte y les obligó a volver atrás.

Mucho tiempo después de estas migraciones todavía había clanes que seguían conservando las
antiquísimas doctrinas. Estos clanes se reunieron y construyeron una ciudad de «importancia
trascendental», que recibió el nombre de «la ciudad roja», a la que se identifica con Palenque. En dicha
ciudad fue establecida la escuela del aprendizaje, cuya influencia todavía hoy puede descubrirse en algunos
hopi y cuyos maestros fueron los katchinas.

Después de haber recogido toda la información que le ha sido posible sobre los katchinas, Blumrich
llega a las siguientes conclusiones sobre estos seres que, sin ser considerados en ningún momento como
divinidades (circunstancia que se repite en la tradición pohnpeyana), se sitúan en el plano cósmico de
injerencia directa en el quehacer humano: tenían cuerpo físico, apariencia de hombres, pero disponían de
unos conocimientos muy superiores a los de los humanos. Poseían artefactos voladores, y un escudo que
rechazaba a los proyectiles enemigos a elevada altura. Eran, además, capaces de engendrar niños en las
mujeres sin mediar contacto sexual (circunstancia que se repite en la tradición pohnpeyana en la repetida
narración del engendramiento del conquistador de la ciudad de Nan Matol). A todo ello hay que sumar las
habilidades que los humanos aprendieron de los katchinas, la más importante de las cuales fuera quizás el
corte y transporte de enormes bloques de piedra (circunstancia que se repite en la tradición pohnpeyana en
la figura de Olosipe y Olosaupa, dos arquitectos dotados de gran poder mágico, que transportaron enormes
bloques de basalto por el aire) y, en relación con ello, la construcción de túneles y de instalaciones
subterráneas (circunstancia que se repite relativamente en la tradición pohnpeyana para la zona de las islas
artificiales sobre las que se asienta la ciudad de Nan Matol).
Por el momento dejamos aqui la historia oculta de Pohnpei,dejando claro que esa isla oculta (quizas) los origenes de la humanidad.

http://www.youtube.com/watch?v=123BDi8gPgQ

http://www.primewire.ag/watch-1286469-Ponape-Island-of-Mystery

martes, 16 de abril de 2013

SANACION CUANTICA

SANACION CUANTICA


¿QUÉ NO ES Y QUE ES LA SANACIÓN CUÁNTICA MENTAL HOLÍSTICA?

En todas las ramas de la ciencia, el progreso se caracteriza por un cambio de método, cuando este nuevo método permanece dentro de los parámetros del anterior, se le considera ciencia de frontera; cuando está basado en parámetros diferentes, se le considera un nuevo paradigma, tal es el caso de la física tradicional y la nueva física cuántica y de la medicina tradicional y la Sanación Cuántica.


Que es ?
Sanación Cuántica Mental Holística (SCMH) es el arte y ciencia de la sanación que comprende a la totalidad de la persona  --cuerpo mente y espíritu.

La práctica de la (SCMH) va mas mas allá de las terapias convencionales y alterna- tivas que curan las enfermedades como entidades aisladas autónomas, ya que, de acuerdo con la nueva física cuántica, integra todas las enfermedades en una sola, que es mental emocional, y al quitar esta causa única, sin tocar el paciente, sin medicinas, aparatos, dietas o prácticas esotéricas, se cura la totalidad de la per- sona. Esta condición de salud holística que es definida como el flujo ilimitado y libre de obstrucciones de la energía de fuerza vital a través del cuerpo mente y espíritu.

La (SCMH) comprende las modalidades de diagnóstico y tratamiento seguras y apropiadas que no tienen efectos secundarios porque todo el proceso es en el ámbito mental, emocional y espiritual y la (SCMH) se enfoca en la participación del paciente en su proceso de sanación.
La Asociación Nacional de Holomedicina define a la Sanación Cuántica Mental Holística como una matriz holística de 4X4 al actuar en cuatro ámbitos verticales y cuatro ámbitos horizontales. En el vertical actúa en los niveles espiritual, mental, emocional y físico. Y esto se refleja en el nivel horizontal en un mayor bienestar personal que propicia mejores relaciones de pareja, una familia mejor integrada con hijos física, mental y emocionalmente más sanos, más prosperidad en el traba- jo y el mejor entorno en general que se refleja por ende en una mayor felicidad, plenitud y armonía en las relaciones humanas.
La Sanación Cuántica Mental holística es un revolucionario método de “sanación” – que significa quitar las causas de la mala salud – que unifica la psicología transpersonal y la medicina tradicional en la psicobiología practicada desde la antigüedad. Es la más eficiente terapia complementaría de la actualidad.
La física cuántica vino a revolucionar a todas las ciencias, y por lo tanto también influyó en la medicina al descubrir cómo las emociones y la salud están unidas en el ámbito molecular, probando así la inmanente interrelación entre pensamientos, emociones y cuerpo.
La mecánica cuántica establece el postulado de la no separatividaden la realidad física. La generación del concepto de no separatividadresulta en que para todo sistema cuántico existen estados en los que no es posible considerarlos como compuestos por partes individuales o independientes de manera que forman un todo indivisible – concepto holístico del universo – y cualquier acción en una de sus partes por mas separadas o distantes que se encuentren, tendrán efectos en la totalidad del sistema.
La visión cuántica de las sanación es por ende una recapitulación de los sistemas holístico de cuerpo y alma considerados en diversas tradiciones sagradas del pasado.

Cuánticamente hablando, enfermedad significa estado de confusión mental en el ámbito consciente o subconsciente que produce alteraciones en la salud que son producidas por un desequilibrio en la homeostásis entendida como el conjunto de procesos fisiológicos coordinados inconscientes, de los cuales resulta el mantenimiento de la estabilidad funcional del sistema en su totalidad, es decir, de salud en todos los ámbitos del ser humano.

En el plano más profundo del mundo natural, encontramos el campo cuántico. Se sabe hasta ahora que el cuanto es la unidad más pequeña de luz, electricidad u otra especie que pueda existir. En ese nivel no hay materia sólida sino que son meras vibraciones las que han tomado ciertos aspectos de solidez.

La física cuántica demostró que todo lo que vemos esta conectado por infinitos e ilimitados campos cuánticos, una especie de red invisible en la cual esta entrelazada la creación, y los límites de cada objeto son ilusiones que nos imponen nuestra propia percepción.

Einstein trabajó en la teoría del campo unificado, sosteniendo la idea de un todo totalmente relacionado, pero todavía no se ha podido demostrar con una única fórmula matemática toda la relación del cosmos.

David Bohmeminente hombre de disidencia en el campo de la física, mantiene su idea sobre la existencia de un orden implicado presente en todos los seres vivos y las cosas.

Rupert SheldrakeBiólogo inglés, partiendo de los conceptos de campos morfogenéticos, con resonancia mofica, trata de explicar el proceso en que los organismos se forman por influencia de camposmorficos similares del pasado y como el cono- cimiento se dará en forma instantánea entre miembros de una misma especie.

Estos descubrimientos e investigaciones produjeron un inevitable cambio en la forma del mundo y en la conciencia, porque permite a la mente captar la Verdadera dimensión de sí mismo, no sólo como un cuerpo en el espacio y el tiempo sino como alguien que es parte de algo mayor, inteligente, y con poder organizador.
Existen distintas formas de conectarse con este campo unificado; una de ellas es a través del sonido. El sonido de nuestra voz, que representa una vibración, es capaz de ordenar los desequilibrios energéticos de nuestro cuerpo. El canto por ejemplo producen vibración, así como la oración o la repetición de un mantra, todas ellas expresiones que tienden a restablecer el equilibrio.
No es correcto que nos consideremos organismos aislados en el tiempo y en el espacio, más bien cada uno es como una célula de todo el Universo, con derecho a participar en perfecto equilibrio cósmico, incluida la salud perfecta, porque dentro de cada uno de nosotros se encuentran la sabiduría cósmica.
Para la conciencia del hombre actual, la enfermedad no es una necesidad sino una elección. La gran mayoría de las dolencias son creaciones del hombre, porque todo lo que el hombre ha creado puede él mismo destruirlo
Recién cuando la humanidad pueda darse cuenta de que somos únicos e irrepetibles y la importancia que tiene cada uno de nosotros para continuar con la crea- ción, el mundo podrá dejar de ser lo es para convertirse en un lugar digno de com- partir.
Esta técnica de sanación actualmente corresponde a la Psicobiología de la sanación MENTE-CUERPO aplicada por el Master Matuk en un Estado Unificado de Conciencia, sincronizando los ritmos cerebrales alfa-theta (no es hipnosis) para reestablecer el estado normal y natural de salud a través de la Psico-neuro-inmunología.
Así como la paz de una perfecta relajación requiere de intensa generación de ritmos cerebrales Alfa y la creatividad y el aprendizaje se encuentran en la banda de frecuencia Theta, la genialidad se desarrolla en la sincronización de los ritmos de un hemisferio cerebral con el otro. Incluso se puede obtener la experiencia mística sincronizando nuestros ritmos con la banda Theta de frecuencia de 7.83 Hz .que es la resonancia Schuman, así llamada por qué este científico postuló matemáticamente en 1952 que nuestra tierra y la ionosfera constituían una cavi- dad resonante y una guía de ondas.
Sus constantes físicas y campo magnético – cálculo – debían oscilar en una frecuencia resonante idéntica a la banda de ondas de los ritmos cerebrales humanos.
Diez años después, en 1962, se detectaron y grabaron las señales preconizadas por W.O. Schumann y se comprobó que esa resonancia presenta un pronuncia- do nodo en torno a los 7.83 Hz. Y esta frecuencia, bautizada con el nombre de “onda cerebral terrestre” es la que estamos usando para potenciar nuestras capacidades cerebrales con objeto de lograr una expansión de conciencia.